Vivir con diabetes siendo joven

Durante mucho tiempo, la diabetes tipo 2 fue vista como una enfermedad “de adultos mayores”.
Por eso, cuando aparece entre los 20 y 30 años, no solo llega con cambios físicos, sino con algo más silencioso: la sensación de no encajar en ningún lado.
Porque eres joven.
Porque “no pareces enfermo”.
Porque siempre hay alguien que dice: “peor sería tenerla a los 50”.
Y aunque no lo digas, eso pesa.
🧠 “Eres joven, no deberías sentirte así”
Una de las ideas más dañinas alrededor de la diabetes en personas jóvenes es pensar que, por tener menos años, el impacto emocional es menor.
La realidad suele ser lo contrario.
A esta edad:
- Se construye la identidad
- Se busca independencia
- Se planea el futuro
Y de pronto aparece un diagnóstico que te obliga a pensar en tu cuerpo antes de lo esperado.
Sentirte triste, frustrado o confundido no significa que estés fallando.
🧍♀️🧍♂️ La sensación de estar “fuera de lugar”
Muchas personas jóvenes con diabetes tipo 2 no se sienten representadas:
- El contenido suele estar dirigido a adultos mayores
- En reuniones nadie entiende tus decisiones
- A veces sientes que tienes que explicar demasiado
Eso cansa. Y ese cansancio emocional también importa.
🍕 Vida social, presión y culpa
Entre los 20 y 30 años, gran parte de la convivencia gira en torno a la comida y el alcohol.
Ahí aparecen comentarios como:
- “Por una vez no pasa nada”
- “Relájate, estás joven”
- “Eso es exagerar”
Aunque no siempre haya mala intención, pueden hacerte sentir distinto o incomprendido.
💬 Cuando la tristeza aparece (y qué puedes hacer)
Sentirte triste no es algo que tengas que “aguantarte”. Aquí algunas cosas que sí pueden ayudar:
1. Nombra lo que sientes
Decir “esto me frustra” o “esto me entristece” no te hace débil.
Ponerle nombre a lo que sientes suele quitarle peso.
2. Habla con alguien que no minimice
Busca a alguien que escuche sin decir “podría ser peor”.
No necesitas soluciones inmediatas, necesitas validación.
3. No te compares con personas mayores
Tener diabetes a los 25 no es “mejor” ni “peor” que a los 50.
Es distinto. Y tu experiencia es válida tal como es.
4. Permítete días normales, no perfectos
No todos los días vas a tener ganas de cuidarte igual.
Eso no borra lo que ya has hecho bien.
5. Construye pequeñas rutinas que te den control
Caminar, cocinar algo sencillo, dormir mejor.
Pequeñas acciones constantes ayudan más que intentos extremos.
6. Si la tristeza es constante, busca ayuda profesional
Hablar con un psicólogo o terapeuta no significa que “no puedas solo”.
Significa que te importa tu bienestar completo, no solo tu glucosa.
🛠️ Cuidarte joven no es exagerar
Cuidarte ahora no es limitar tu vida, es darte más margen a futuro.
No se trata de hacerlo perfecto.
Se trata de hacerlo sostenible.
🤍 Un mensaje final
Ser joven y vivir con diabetes tipo 2 puede sentirse injusto, solitario o confuso.
Pero no te define, no te quita valor y no te hace menos capaz.
No tienes que cargarlo solo.
Hablarlo también es parte del cuidado.